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Pide con cabeza

Un micropréstamo puede resolver un gasto puntual si sabes de dónde saldrá el dinero para devolverlo. Si lo necesitas para los gastos de cada mes o para pagar otras deudas, casi siempre empeora las cosas.

Revisado el

Cuándo puede tener sentido

Un préstamo pequeño y corto encaja cuando el gasto es puntual, es necesario y sabes con qué dinero lo vas a devolver, las tres cosas a la vez. Por ejemplo, la reparación del coche que usas para ir a trabajar, una lavadora que se ha roto o un gasto médico que no puede esperar a la nómina.

  • El gasto no se repetirá el mes que viene.
  • La fecha de devolución cae después de un ingreso seguro, como tu nómina o tu pensión.
  • Conoces el total que vas a devolver, no solo el importe que recibes.
  • No tienes otros pagos atrasados.

Cuándo no es buena idea

Hay situaciones en las que un préstamo corto empeora las cosas. La más común son los gastos que se repiten cada mes. Si este mes no llegas al alquiler, la luz o la compra, el mes que viene tendrás esos mismos gastos y, encima, la devolución, así que el hueco se hace más grande. Pasa algo parecido si ya vas justo todos los meses, porque un préstamo no aumenta lo que ingresas y solo adelanta dinero que después te faltará.

Tampoco tiene sentido pedir para pagar otra deuda, porque cambias una deuda por otra más cara y solo ganas unos días. Por eso Pezetita no ofrece un préstamo nuevo para pagar otro. Si la compra puede esperar unas semanas, ahorrarla sale más barato. Y la respuesta es siempre no cuando el dinero es para el juego o las apuestas, o cuando lo pides para otra persona, porque el contrato y la deuda serían tuyos aunque el dinero lo gaste otro.

La cuenta que conviene hacer antes

La prueba es sencilla y se hace con papel y lápiz. Coge el mes en que vence el préstamo y calcula:

ingresos de ese mes − gastos fijos de ese mes − total a devolver = lo que te queda para vivir

  1. Apunta tus ingresos seguros

    Cuenta lo que cobrarás ese mes con seguridad, como la nómina, la pensión o una prestación. No cuentes horas extra, ventas posibles ni dinero que alguien te debe sin fecha.

  2. Resta los gastos fijos

    Suma el alquiler o la hipoteca, la luz, el agua, el gas, el teléfono, el transporte, las cuotas de otros préstamos, el colegio y los seguros. Mira tus recibos del último mes para no olvidar ninguno.

  3. Resta el total a devolver

    Cuenta el capital y también los intereses. La calculadora te da la cifra exacta y la fecha.

  4. Mira lo que queda

    Ese dinero tiene que cubrir la comida, los desplazamientos y los imprevistos pequeños de todo el mes. Si sale negativo, o tan justo que no llegarías al siguiente cobro, el préstamo no encaja con tu presupuesto.

Un ejemplo con números redondos

Imagina que en el mes del vencimiento cobrarás 1.300 € de nómina y que tus gastos fijos suman 1.050 €. Te quedan 250 € para comida, transporte y todo lo demás.

Un préstamo de 300 € a 30 días, al precio estándar, supone devolver 326,10 € de una sola vez. Esa cifra es mayor que los 250 € libres, así que la cuenta sale en negativo antes de haber comprado comida. Ese préstamo no encaja con ese presupuesto, por mucho que el gasto sea real.

Si lo que necesitas es menos, por ejemplo 100 € durante 7 días, devolverías 102,03 €. Cabe en los 250 €, pero antes de pedirlo pregúntate si lo que te queda después te basta para comer y moverte hasta el siguiente cobro.

Hemos usado el precio estándar a propósito. Tu primer préstamo puede tener la promoción al 0 %, pero no hagas la cuenta pensando que el siguiente también será sin intereses.

Alternativas que conviene mirar antes

Lo primero es hablar con quien te cobra. Muchas compañías de suministros, caseros o centros educativos aceptan aplazar o fraccionar un pago si se lo pides antes del vencimiento. Preguntar no cuesta nada, y a veces basta con una llamada.

Si trabajas por cuenta ajena, un anticipo de nómina es otra salida, porque la normativa laboral permite pedir a la empresa un adelanto a cuenta del trabajo ya hecho. Tu departamento de personal o tu convenio te dirán cómo se solicita.

Conviene comparar con tu banco. Un descubierto en cuenta también tiene coste, con intereses y a menudo una comisión, pero la ley le pone techo y su TAE no puede superar 2,5 veces el interés legal del dinero (art. 20.4 de la Ley 16/2011 (web externa)). Pregunta cuánto te costaría y ponlo al lado de nuestro ejemplo representativo, con 326,10 € a devolver y una TAE del 175,93 %. El Portal del Cliente Bancario (web externa) del Banco de España explica cómo funcionan descubiertos y préstamos bancarios.

Si te lo presta alguien de confianza, apuntad por escrito el importe y la fecha de devolución. Entre familia o amigos parece exagerado, pero evita malentendidos.

Y si el problema es pagar lo básico (alquiler, suministros, comida), los servicios sociales de tu ayuntamiento gestionan ayudas de emergencia. Con la factura de la luz, infórmate también sobre el bono social.

Señales de sobreendeudamiento

Estar sobreendeudado es deber más de lo que puedes pagar con tus ingresos sin dejar de cubrir lo básico. Estas señales avisan antes de que llegue:

  • Usas crédito para pagar la compra, el alquiler o las facturas de cada mes.
  • Pides un préstamo para devolver otro.
  • Tienes préstamos en varias empresas a la vez y no sabes cuánto debes en total.
  • Te devuelven recibos o llevas pagos atrasados.
  • Evitas abrir cartas o contestar llamadas por miedo a que sean de cobros.
  • Cada mes una parte mayor de lo que cobras se va en cuotas.

Si te reconoces en dos o más, deja de pedir crédito y busca ayuda. Cuanto antes se aborda, más opciones hay.

Dónde pedir ayuda gratuita

  • La OMIC de tu ayuntamiento te orienta sobre contratos, deudas y reclamaciones sin coste, y las asociaciones de consumidores también asesoran.
  • Los servicios sociales municipales valoran tu situación y te informan de las ayudas a las que puedes acceder.
  • La asistencia jurídica gratuita te permite tener abogado sin coste si tus ingresos no superan ciertos límites, y se solicita a través del colegio de abogados de tu zona.
  • Cuando las deudas ya no se pueden pagar, existe un procedimiento legal de segunda oportunidad que permite a las personas físicas cancelar deudas en determinadas condiciones. Lo introdujo la Ley 25/2015 (web externa) y requiere asesoramiento jurídico.
  • Para una Pezetita que no llegas a pagar, escribe a cobros@pezetita.es antes del vencimiento. Cómo actuar está en qué hacer si tienes apuros para pagar.

Antes de conceder un préstamo evaluamos tu solvencia, como exige el art. 14 de la Ley 16/2011. Esa evaluación existe también para que no te endeudes por encima de lo que puedes devolver, así que una denegación no es un juicio sobre ti. Si quieres repasar qué mirar en la oferta antes de firmar, tienes la guía antes de pedir un préstamo.

Fuentes

Texto: Equipo editorial de Pezetita
Revisión: Área de Cumplimiento Normativo de Pezetita
Última revisión: